El Camino de Santiago es una de las experiencias de viaje más accesibles, auténticas y transformadoras que puede vivir un estudiante. Miles de jóvenes de toda Europa y del mundo lo hacen cada año con presupuestos muy ajustados. Con una buena planificación, es posible completar el Camino Francés completo (790 kilómetros, Saint-Jean-Pied-de-Port a Santiago) por unos 15 euros al día de media.
Elegir la ruta: cuál es la tuya
Existen más de doce rutas oficiales del Camino de Santiago. Para estudiantes que hacen el Camino por primera vez, las más recomendables son:
El Camino Francés es la ruta más popular del mundo. Parte de Saint-Jean-Pied-de-Port (Francia) y llega a Santiago en 790 kilómetros y entre 30 y 35 días de caminata. Es la que tiene más infraestructura, más albergues, más comunidad de peregrinos y más señalización. Ideal para peregrinos que buscan la experiencia completa y el ambiente internacional.
El Camino Portugués (desde Lisboa o desde Oporto) es más tranquilo y menos masificado que el Francés, especialmente fuera de temporada alta. La ruta desde Oporto cubre 240 kilómetros en diez o doce días. Es la segunda ruta más popular. El tramo costero, por la orilla atlántica, es especialmente bonito.
El Camino del Norte (costa cantábrica) es más exigente físicamente por el terreno pero ofrece paisajes espectaculares y menos aglomeración. Para estudiantes con buena forma física y que buscan más soledad.
La Vía de la Plata (desde Sevilla, 1.000 kilómetros) es la ruta más larga y la menos transitada. Muy recomendable para quienes quieren la experiencia más auténtica y no tienen miedo de días sin apenas peregrinos. Se hace en cuarenta o cincuenta días.
Para decidir, considera tu tiempo disponible, tu condición física y lo que buscas: comunidad o soledad, costa o meseta, naturaleza o historia.
La Credencial del Peregrino: cómo obtenerla
La Credencial del Peregrino es el documento oficial que identifica a cada caminante y en el que se van sellando (en albergues, iglesias, bares y ayuntamientos) las etapas del recorrido. Es imprescindible para alojarse en los albergues de peregrinos (que solo admiten a personas con credencial) y para obtener la Compostela al llegar a Santiago.
En España puedes obtenerla en las asociaciones de amigos del Camino de Santiago de cada provincia, en la Oficina del Peregrino en Santiago, en algunas oficinas de turismo y en el primer albergue de la ruta que elijas. En Saint-Jean-Pied-de-Port la dan directamente en la oficina de acogida del Camino. El coste es de dos euros o donativo voluntario.
La Compostela se obtiene en la Oficina del Peregrino de Santiago presentando la credencial sellada, con al menos dos sellos por día en los últimos cien kilómetros (si se va a pie) o los últimos 200 kilómetros (si se va en bicicleta). Demuestra que has completado el Camino. Es gratuita.
Albergues: el sistema de alojamiento del Camino
Los albergues de peregrinos (hostels específicos del Camino) son la columna vertebral del sistema de alojamiento. Los hay de tres tipos: municipales (los más baratos, donativo o entre 5 y 8 euros la noche), parroquiales (también muy económicos, muchos funcionan con donativo y ofrecen cena comunitaria) y privados (entre 10 y 18 euros, con menos literas por habitación y más servicios).
Los albergues municipales funcionan por orden de llegada y no se pueden reservar con antelación. Esto significa que en temporada alta (julio y agosto), conviene llegar antes de las 14h para asegurarse plaza. Los albergues privados sí permiten reserva previa, lo que da más tranquilidad en las etapas más concurridas.
El ambiente en los albergues es uno de los aspectos más valorados del Camino: peregrinos de decenas de países compartiendo historias alrededor de la cena, ayudándose con ampollas y animándose en los momentos difíciles. Esa comunidad espontánea es irreproducible.
Presupuesto: 15 euros al día es posible
Con albergue municipal o parroquial (6 euros), menú del peregrino en alguna etapa (12 euros, 3 platos + vino) y comida comprada en supermercado el resto del tiempo (bocadillo, fruta, barrita), es posible mantenerse en unos 15 euros diarios de media en el Camino Francés. Pour en savoir plus, consultez destinations dog-friendly en France.
El menú del peregrino es una institución: primero, segundo, postre, pan y vino o agua por 10-13 euros en la mayoría de etapas. Es la comida más completa y nutritiva para un peregrino. No hace falta tomarlo todos los días para disfrutarlo.
Los gastos adicionales previsibles son: los primeros sellos en bares (muchos toman un café o una cerveza para justificar el sello, 1,5-2 euros), las donativos en albergues parroquiales, las propinas por servicios excepcionales y eventualmente una noche en albergue privado cuando los municipales estén llenos. Con un presupuesto de 20 euros al día hay margen para todo esto cómodamente.
Preparación física: lo que nadie te dice
El Camino Francés son 790 kilómetros con un desnivel acumulado de unos 16.000 metros. Sin preparación física previa, las primeras etapas (especialmente la travesía pirenaica del primer día entre Saint-Jean y Roncesvalles: 25 kilómetros con 1.400 metros de desnivel) pueden resultar muy duras o incluso provocar lesiones.
Idealmente, en el mes previo al Camino deberías caminar tres o cuatro veces por semana con la mochila cargada al peso que llevarás (máximo 10 por ciento de tu peso corporal, idealmente menos). Empieza con rutas de 10-15 kilómetros y aumenta progresivamente hasta 20-25 kilómetros. Las últimas semanas, incluye alguna ruta con desnivel.
Las lesiones más frecuentes en el Camino son las ampollas (prevención: calcetines de lana merino, zapatos rodados, vaselina en puntos de roce), la fascitis plantar (descanso, hielo, suela adecuada) y las tendinitis de rodilla (bastones de trekking, no forzar en el descenso). Un estudiante en buena forma física general puede hacer el Camino sin preparación específica, pero llegará más cansado y con más riesgo de lesión.
Equipaje: lo que cabe en 7 kilogramos
La mochila del Camino debe pesar entre 6 y 8 kilogramos como máximo con agua incluida. Una mochila más pesada destruirá tus rodillas y tu disfrute. La regla es implacable: si llevas algo que no usas en los primeros tres días, te lo envías a casa por correo postal desde cualquier pueblo del Camino.
Lo esencial: dos cambios de ropa técnica de secado rápido (no algodón), una capa impermeable ligera (llueve en Galicia), calcetines de lana merino (tres pares, son los únicos que previenen ampollas de verdad), botas de trekking bajas ya rodadas, saco de dormir ligero (temperatura de confort 10°C), cargador portátil, botiquín básico (ampollas, vendas, ibuprofeno, vaselina) y cuaderno si eres de anotar cosas.
Lo que no necesitas: toalla grande (la de microfibra ocupa nada), demasiada ropa, secador (los albergues tienen tendedero), libro físico (el móvil basta), más de dos pares de zapatos.
La mejor época para peregrinar
Mayo y junio son los meses perfectos: el campo está verde, la temperatura es agradable (15-22°C durante el día), hay menos peregrinos que en julio-agosto y los albergues tienen plaza con más facilidad. Septiembre y octubre también son excelentes: el calor del verano ha pasado, las vendimias dan color al paisaje y la luz gallega de otoño es espectacular.
Julio y agosto son los meses más concurridos y calurosos (35°C en la meseta castellana). Los albergues municipales pueden llenarse antes de las 13h. Si solo puedes ir en verano, sal muy temprano cada mañana (antes del amanecer) para caminar con fresco y llegar pronto al destino.
El Camino en invierno (diciembre-febrero) es para peregrinos experimentados: muchos albergues cierran, el frío puede ser intenso en la meseta y el paso pirenaico puede estar cortado por nieve. Pero los que lo hacen en invierno describen una experiencia de una intensidad y una soledad completamente diferentes.
El Camino de Santiago no es solo un trayecto turístico. Es una de las pocas experiencias en la que caminar durante semanas te obliga a desprenderte de lo superfluo, a confiar en extraños y a descubrir de qué estás hecho. A un presupuesto de mochilero.